RossanaFilomarino.jpg

Rossana Filomarino

por José Alberto Gallardo

El Premio Nacional de Artes y Literatura 2018, la Medalla Bellas Artes al mérito  Artístico, el Premio Nacional de Danza José Limón son algunos de los más importantes galardones con los que Rossana Filomarino y su Obra  han sido homenajeadas, y que reflejan, ante todo,  los alcances de una poética personal extendida no sólo en la creación artística, sino también en una honda y significativa trayectoria dentro de la formación de los profesionales de la danza mexicana. 
 

Habiendo nacido en Roma, fue en Nueva York y en su alma mater, la Escuela de Martha Graham, donde Guillermina Bravo, la emblemática directora del Ballet Nacional de México, le propuso en 1966 impartir clases a la compañía, sin prever quizá ninguna de las dos, que cincuenta años después la propia Rossana Filomarino aún estaría estrenando una nueva obra coreográfica: MIGRANTES, de nueva cuenta en el Palacio de Bellas Artes, sumándola a sus más de 70 composiciones previas y que en conjunto con DITIRAMBOS -cuya primera versión estrenó en 2015-, da cuenta de la contundente madurez de su lenguaje, estilo y discurso artísticos, que gestados en los años como colaboradora y coreógrafa del Ballet Nacional se han concretado de manera radical, desde hace veintiocho años , en su compañía DramaDanza.
 

La convicción de exigir la raíz de cada movimiento en lo más profundo del mundo interior de sus intérpretes y el rigor de llevarlo a cabo sin tregua física ni emocional, ha suscitado un estilo tan particular como rotundo, cuya expresividad, a través de la singularidad de su lenguaje, es capaz de desnudar y desnudarnos frente a aquellos intangibles de lo humano. Habiendo abrevado del rigor de técnicas tan contrastantes como la Graham o la Danza Butoh y dotando siempre su escena de un sentido dramático, consecuencia de su aguda mirada a la realidad, el estilo de Rossana Filomarino difumina los linderos de la Danza, el Teatro o lo performático, haciendo de la composición de cuerpos una poética declaración política que a veces de forma descarnada y otras sutil, deviene en un desafiante cuerpo a cuerpo con los sentidos y la carne del espectador.